La oportunidad

Prácticamente a todos nosotros nos gusta encontrar siempre una oportunidad; una primera, una segunda, para realizar un sueño, para llevar a cabo lo que deseamos, para superar ese contratiempo, para aprender de ese pasado que nos llevó al fracaso y hacer las cosas de modo diferente…
Ahora…¿Estamos preparados, atentos, para cuando la oportunidad se nos presente?

Te invito a que leas este poema sobre la oportunidad, cuyo autor es Walter Malone, (citado por Napoleon Hill en su libro “Las Leyes del éxito”, tomo 2º)

Me hace daño quien dice que ya no vengo,

cuando llamo y no te encuentro dentro,

pues cada día espero fuera, junto a tu puerta,

y te ordeno que despiertes, y te levantes para luchar y ganar.

No te lamentes por las valiosas oportunidades que pasaron de largo,

no llores por los años dorados que están menguando.

Cada noche, quemo los registros del día,

con la salida del sol, todas las almas vuelven a nacer.

Ríe como un niño ante los esplendores que se han ido,

y sé ciego, sordo y mudo a las alegrías que han desaparecido.

Mis juicios cierran el pasado muerto con sus muertos,

pero jamás atan un momento que todavía ha de llegar.

Aunque estés profundamente hundido en el lodo,

no aprietes los puños, no llores,

pues yo tiendo la mano a todo aquel que dice :“¡Yo puedo!”

¡Jamás un paria avergonzado se ha hundido tanto

que no pueda levantarse y volver a ser un hombre!

¿Contemplas tu juventud perdida horrorizado?

¿Te tambaleas por el golpe del justo castigo?

Entonces aléjate de los archivos emborronados del pasado

y encuentra las páginas del futuro, blancas como la nieve.

¿Eres un doliente? Elévate y sal de tu hechizo.

¿Eres pecador? Los pecados pueden ser perdonados.

Cada mañana te da alas para escapar volando del infierno,

y cada noche una estrella para guiar tus pasos hacia el Cielo.

La oportunidad llama a tu puerta con frecuencia. La cuestión es ¿con cuánta frecuencia estás en casa? (Ernie Zelinski)

Según este poema (que mucha razón tiene), parece que la oportunidad viene frecuentemente a nuestra vida, solo que algunas veces, y por los motivos que sean, no la descubrimos, o bien sí, nos damos cuenta, sin embargo, la dejamos pasar porque…siento que no estoy preparado, que no ha llegado el momento, que aun debo esperar porque me falta capacitarme, me falta aprender ciertas cosas, o, quizás, ¡me falta coraje para aceptarla con sus riesgos!

Creo, sinceramente, que reconocerla y aceptarla es un gran paso, y que todo aquello que yo crea que me falta, vendrá por añadidura, en la medida que me concientice y procure poner todo mi esfuerzo, pasión, actitudes, para hacer de esta oportunidad la mejor que ha podido llegar, en este momento, en este presente de mi vida.

Aun cuando muchas oportunidades he desaprovechado en mi camino, agradezco a Dios el aceptar todo eso como parte de un pasado ya superado, rescatando el aprendizaje y tomando conciencia que siempre hay que estar en continua preparación, como un deportista que se entrena diariamente: aunque aun no esté formando parte de un equipo, igualmente se entrena porque en algún momento, su gran oportunidad aparecerá, y no como quien se sienta a esperarla. Por lo que, con su esfuerzo diario, con las personas que contacte, con las puertas que toque, con la promoción de lo que hace…poco a poco irá atrayendo esa oportunidad que espera y merece.

Y tú…¿Qué oportunidades deseas encontrar en tu vida?

¿Cómo las estás esperando? ¿Te preparas para recibirlas?

 

La gran ola de Kanagawa

Esta pintura, “la gran ola de Kanagawa”, es obra del artista Katsushika Hokusai, realizado alrededor de 1830. ¿Qué interpretación le daríamos al mismo, relacionándolo con la vida en general? Aporto unos ejemplos:

  • Un tsunami. “¡Horror, sálvese quien pueda!”
  • El mar embravecido. La verdadera escuela de marineros con “agallas”.
  • Para un deportista de surf, una espléndida ola.
  • Para una gaviota, quizás sobrevolar sobre este mar no le provoque problemas…
  • Un submarino que esté en la profundidad, se hallará seguro ya que la fuerza de las olas no interferirán en su itinerario.

Tenemos por lo tanto diferentes puntos de vista.

A veces la vida nos presenta verdaderos “mares embravecidos”: problemas económicos, laborales, sentimentales, de un largo etc. que, como se describió más arriba, pueden interpretarse de modos diferentes.

A muchos les pueden parecer como un “tsunami”, por lo que tratan de huir para ponerse a salvo…pero no por mucho tiempo, si es que el problema persiste…

Quizás, otros asumirían “sumergirse” como el submarino, ir “a lo profundo”, a fin de descubrir que las cosas pueden verse desde otra perspectiva, muy diferente que si estuviesen en medio del oleaje.

Quien ve el mar como un atractivo lugar para actividades deportivas, estará entusiasmado con poder surfear en medio de esas olas…

Un buen marinero sabrá cómo ajustar las velas, mover el timón, y también saber trabajar en equipo con sus compañeros para “afrontar la tempestad”.

Otros, tal vez, podrán observar sus problemas desde una mirada de altura, como la gaviota, por lo que la preocupación sería diferente, y posiblemente estarán en mejores condiciones para encontrar las soluciones que necesitan.

¿Cómo enfrentas la vida ante los problemas que te aparecen?
¿Cuál es tu actitud? ¿De huida?¿De ahondar en la profundidad? ¿Mirar desde cierta altura? ¿Poner manos a la obra como un marinero curtido ante las tempestades?

¿Qué visión te gustaría tener ante las dificultades que a veces te golpean tan fuertemente, como el oleaje de un mar embravecido?

Si lo deseas, comparte tus puntos de vista aquí debajo. Si quieres saber cómo puedo ayudarte a tener la adecuada actitud ante los problemas, puedes solicitar una sesión de consulta gratuita, a través del formulario de contacto.

A un metro del oro

 

En el libro “Piense y hágase rico”, escrito hace décadas por Napoleon Hill, se narra la historia de un tal Darby, quien junto con su tío, en la época de la fiebre del oro en el oeste norteamericano, decidió ir a probar suerte.
Luego de varios meses de trabajo encontró una veta de oro, por lo que compartió la noticia con sus familiares y reunieron el dinero para comprar la maquinaria y explotar el yacimiento, que les reportó muy buenas utilidades…hasta que en un momento, el oro se acabó.


Siguieron excavando a fin de poder encontrar la veta, mas el oro no volvió a aparecer, por lo que decidieron abandonar su empresa. Terminaron vendiendo la mina a un chatarrero, quien la compró por poco dinero.
Este último, buscó a un ingeniero de minas para que hiciera una prospección del yacimiento, a lo que se descubrió que se encontraban nuevas vetas de oro…¡a un metro de donde los Darby habían dejado de excavar!

Fue evidente que Darby, con el tiempo aprendió esa dura lección; mucho más tarde se dedicó al negocio de los seguros de vida, llegando a ser uno de los mejores vendedores en cuanto a volumen de ventas en los Estados Unidos en su época.
La lección aprendida de Darby fue que hay que seguir insistiendo, sobreponiéndose ante las dificultades antes de poder tener éxito en cualquier actividad.

¿Alguna vez has tenido esa sensación de encontrarte “a un metro del oro”?
Por poner unos ejemplos: Buscando ese trabajo que deseabas, al iniciar un nuevo emprendimiento, una nueva relación sentimental, cuando te has esforzado por realizar algún cambio trascendente en tu vida…y en donde has experimentado que pareció que se multiplicaron los obstáculos, que aparecieron las inseguridades, o no has visto con claridad algunas cosas…o que simplemente, “ya no vale la pena insistir…todo está perdido”.

Si por algún motivo te encuentras hoy en una situación similar, te invito a que consideres que tal vez sea el momento de asumir que puedes estar cerca…muy cerca del oro!

“Se ha sacado mucho más oro de los pensamientos de los hombres que de la tierra”. (Napoleon Hill)

¿Has tomado conciencia alguna vez que en tus pensamientos hay “oro” que extraer, que puede ser muy favorable para tu vida?

El chatarrero que adquirió la mina de Darby buscó el asesoramiento de un experto, a fin de poder sacarle el máximo beneficio.

Y tú, ¿buscas el asesoramiento, el apoyo, la ayuda que necesitas ante un objetivo que quieres llevar a cabo?

¿Qué resultados quisieras obtener en todo lo que emprendas?

Escala tu montaña

En la foto adjunta, me encuentro en la carretera que cruza la Cordillera de los Andes, entre Argentina y Chile, frente a la montaña más alta de América, el Aconcagua, que llega casi a los 7000 metros.

Fue en 1988, aunque no participé de una expedición para ascender a la cima, sino que iba de excursión turística.

Varios años después, con mi pasión enfocada en el coaching, y en mis encuentros de formación, encontré que algunos nos hablaban de las “montañas” que se nos presentan en la vida: la concreción de un sueño, la superación de una experiencia dolorosa, un reto profesional, el estudio de una carrera, etc.

Y recordé más de una situación vivida en mi pasado, en la que las dudas, los temores, los problemas, asemejaron mi vida como a una montaña, difícil de escalar.

Llegar a la cima requiere mucho esfuerzo, entrenamiento físico, mental y espiritual, y a medida que se va ganando altura, extremar los cuidados (disminuye la presión del aire, el clima es más frío…)

La montaña está ahí”, afirmó Edmund Hillary, el primer hombre que llegó a la cumbre del Everest. Pero nadie sube solo.

Es suicida. Se necesita contar con el apoyo de un buen equipo humano. Las herramientas, los pertrechos, provisiones, son esenciales, por supuesto, pero lo es más el equipo humano.

En la vida, hay situaciones que parecen superarnos. Una “montaña” de preocupaciones, temores, problemas, incertidumbres. “Tu montaña está ahí”, como dijo Hillary, mas será necesario aceptarla, y ver cómo la puedes escalar, que, hablando en metáfora, será ir superando cada escollo, problema, miedos ,a medida que vayas ganando altura. Aunque sea muy alta. Aunque haya momentos de avanzar, como retroceder, ascender como también descender.

Busca el tiempo, hazte de las herramientas necesarias, y por sobre todo, ¡ten un equipo humano de excelencia que te apoye!

Desde el profesional que puede brindarte ayuda, mentoría, entrenamiento, hasta los compañeros que te alientan y celebran tus logros.

Y tus merecidos logros, si los asumes con humildad de corazón, serán ejemplo para muchas personas.

¡Escala tu montaña!¡Llega a la cima! ¡Alaba y bendice al Creador por tu triunfo!

¡Contempla nuevos horizontes…y ve a por ellos!